Escrito por el equipo de Wamani · Lectura de 9 minutos
El que llega a la Quebrada en carnaval buscando un desfile se va sin entender nada. Acá no hay carrozas ni tribunas ni un recorrido que mirar desde afuera. Hay un cerro, un pozo tapado, una comparsa que sube y, a determinada hora, tres explosiones.
Esta nota es sobre eso: no sobre la fiesta, sino sobre lo que la fiesta significa y sobre el trabajo invisible que la sostiene durante los otros once meses del año.
Las fechas del Carnaval 2027
Los días que importan
| Jueves de compadres | 28 de enero |
| Jueves de comadres | 4 de febrero |
| Sábado de desentierro | 6 de febrero |
| Lunes de señaladas | 8 de febrero |
| Martes de chayadas | 9 de febrero |
| Miércoles de ceniza | 10 de febrero |
| Domingo de tentación y entierro | 14 de febrero |
El carnaval se mueve todos los años porque depende de la Pascua. Cada comparsa y cada pueblo fija además su propio día: donde hay muchas agrupaciones, algunas desentierran el viernes o el domingo para que la gente pueda estar en todas. El cronograma definitivo de cada pueblo se publica recién sobre la fecha.
El carnaval no empieza con una fiesta: empieza en un pozo
Cada comparsa tiene su mojón: un lugar propio en el cerro, casi siempre apartado, donde hay un pozo. Ahí adentro, enterrado, pasa el año el diablo del carnaval, también llamado pukllay —que en quechua quiere decir juego—.
No es una metáfora. Se lo entierra de verdad al terminar el carnaval y se lo desentierra de verdad cuando empieza el siguiente. El carnaval nace y muere en la tierra, y eso es lo que lo convierte en otra cosa que una fiesta: es un trato con la Pachamama, no un evento con fecha.
Cómo es el sábado de desentierro
El día arranca temprano y con misa, alrededor de las diez de la mañana. De ahí los integrantes de la comparsa suben al mojón y desaparecen atrás del cerro, donde esperan toda la tarde.
Abajo, al pie, se va juntando todo el mundo: los seguidores de la comparsa, el pueblo y los que llegaron de afuera. Se espera con música y con bebida, y al costado se arma la apacheta —un círculo de piedras— donde cada uno deja su ofrenda a la Madre Tierra: hojas de coca, un cigarro, un chorro de bebida.
Cerca de las seis de la tarde empiezan a escucharse las explosiones. A la tercera, el carnaval empezó oficialmente. Ahí los comparseros bajan del cerro disfrazados de diablos, van primero a la apacheta a hacer su ofrenda, y recién después se mezclan con la gente.
Primero la tierra, después la gente. Ese orden es todo el sentido del carnaval, y es lo que no se ve en las fotos.
El diablo que va a misa
Lo que hoy se llama carnaval era una celebración andina muy anterior, ligada al ciclo agrícola y a la fertilidad de la tierra. Cuando los españoles llegaron, en la segunda mitad del siglo XVI, la asociaron con su propio carnaval y le pusieron ese nombre, con el calendario católico encima.
Las dos cosas nunca se separaron del todo, y por eso pasan cosas que de afuera suenan contradictorias y acá no lo son. La intendenta de Humahuaca lo resumió mejor que cualquier explicación: "Humahuaca es el único lugar del mundo donde el diablo va a misa".
El diablo del carnaval, además, no es el demonio cristiano. No representa el mal: representa el juego, el permiso, el desborde que durante nueve días está habilitado y después se vuelve a guardar bajo tierra.
Las comparsas no son un grupo de baile
Una comparsa es la agrupación que organiza y sostiene el carnaval de su pueblo. Nacieron como lo que todavía son en el fondo: grupos de amigos y de familias que se juntaban en una casa a festejar de principio a fin. Antes había una sola por pueblo; hoy en algunos lugares hay cinco o más.
Con el tiempo se formalizaron. Varias son hoy asociaciones civiles, con presidente y comisión directiva, y están abiertas: se puede participar aunque uno no haya nacido ahí.
Adentro, cada cosa tiene su responsable. En la comparsa tilcareña Los Caprichosos, por ejemplo —cuya música y festejo están reconocidos como patrimonio cultural inmaterial—, hay padrinos distintos para la bandera, el diablo, la mixtura, el talco, la pirotecnia y el mojón. Cada elemento del carnaval tiene a alguien que se hace cargo de que exista.
Las invitaciones: la parte que no se ve
Si hay algo que distingue al carnaval de la Quebrada de cualquier otro, son las invitaciones.
Una invitación es una casa que abre la puerta. Una familia convida a la comparsa, y ese día la comparsa llega hasta ahí, se para en la puerta, toca unos diez minutos, canta, coplea, y la familia la recibe con comida y bebida para todos —para los comparseros, para los vecinos y para el que pasaba y entró—. No se cobra nada. Esa es la regla.
Las invitaciones no son improvisadas: están programadas, arman el recorrido de la comparsa durante los días de carnaval, y son las paradas que va haciendo antes de llegar al mojón. Cuanto más prestigio tiene una comparsa, más invitaciones recibe, y eso genera una competencia silenciosa entre agrupaciones que forma parte del juego.
Y acá viene lo importante: de dónde sale la plata
Recibir a una comparsa entera, más el pueblo, más los que se suman, cuesta dinero. Mucho. Y el que invita no lo saca de un bolsillo en febrero: lo junta durante todo el año, guardando de a poco, mes a mes, apartando lo que se puede de lo que entra.
La comparsa hace lo mismo. La comisión directiva trabaja los doce meses organizando comidas, rifas, peñas y bailes para llegar a febrero con lo necesario. Y no es poco: en 2026, comparsas de Humahuaca calcularon públicamente que sostener una banda de calle —la que toca gratis para que cualquiera baile— cuesta entre 15 y 19 millones de pesos, sin contar los trajes de diablo, que se hacen a mano uno por uno, ni el alquiler de los espacios.
Y la invitación tampoco es por un año. El que toma el compromiso lo sostiene: la comparsa vuelve a esa casa al año siguiente, y al otro. Es una palabra empeñada delante del pueblo, no una invitación suelta.
Cuando a uno le convidan un plato en una invitación de carnaval, está comiendo algo que una familia ahorró durante doce meses para poder dar.
Por eso, el día que te toque entrar a una, conviene saber dónde estás parado. No es un servicio incluido ni un atractivo turístico: es una casa, y vos sos el invitado.
Los nueve días, uno por uno
- Jueves de compadres. Dos jueves antes del desentierro. Salen los hombres, recorren el pueblo con música y los van convidando en casas y locales.
- Jueves de comadres. El jueves previo. Las mujeres se adueñan de la calle, recorren con cajas y van copleando vidalas, picarescas o de historias viejas. Una empieza el verso y lo repiten todas. Puede sumarse cualquiera, sea de ahí o de afuera.
- Sábado de desentierro. Misa, mojón, apacheta, las tres explosiones y la bajada de los diablos.
- Lunes de señaladas. Los dueños de hacienda marcan las crías nacidas desde el carnaval anterior: se les cose un pompón de lana de colores en la oreja, se les da chicha y se entierran en un pozo los recortes junto con hojas de coca. También se "casan" animales atándoles las lanas.
- Martes de chayadas. Se bendice y se purifica todo lo que se compró durante el año —la casa, el auto, las herramientas— con serpentina, talco, sahumerio de coca, chicha y cerveza. El que chaya es la persona más grande de la agrupación, que cuida que se respeten los pasos.
- Miércoles de ceniza. Para la Iglesia, el fin. Las comparsas más apegadas a esa tradición entierran ahí; la mayoría sigue.
- Domingo de tentación. El último día. La comparsa recorre el pueblo despidiéndose y juntando ofrendas por los negocios. A la tarde sube al mojón, le da de comer a la Pachamama, tira adentro del pozo todo lo juntado y entierra al diablo hasta el año que viene. Algunas lo queman o lo hacen explotar.
Un glosario corto, para no quedar afuera
Las palabras que vas a escuchar
- Mistura: la mezcla de talco, harina y papel picado de colores.
- Challa o chaya: el acto de bendecir y purificar algo ofreciéndoselo a la tierra.
- Apacheta: el círculo de piedras donde se deja la ofrenda.
- Chicha: bebida de maíz fermentado.
- Zaratoga: vino tinto con azúcar y limón.
- Coplear: cantar coplas de a una, acompañándose con la caja.
- Albahaca: se lleva en la oreja o en la mano durante el carnaval. Se convida, no se arrebata.
Cómo participar sin ser un estorbo
El carnaval es abierto. De verdad: cualquiera puede sumarse a una comparsa, cantar en la ronda de comadres y entrar a una invitación. Pero hay una diferencia enorme entre participar y mirar como si fuera un show.
- Si te convidan, aceptá; si no te convidaron, no te sirvas. Todo lo que circula —la bebida, la comida, la albahaca, la mistura— se da, no se agarra.
- Pedí antes de sacar una foto de cerca. Sobre todo en el mojón y en las ofrendas. Es gente, no una postal.
- No te metas entre la comparsa y la apacheta durante la ofrenda. Es el único momento serio del día y se nota mucho el que no entendió.
- Devolvé algo. Llevá mistura o bebida para convidar, comprá en el pueblo, dejá plata en el lugar que te recibió.
- Reservá con mucha anticipación. La Quebrada se llena, el alojamiento vuela y los precios de esos días no son los de siempre.
Si venís en carnaval, no vengas sólo al carnaval
Una cosa que vemos todos los años: mucha gente arma el viaje entero alrededor de esos días y se vuelve habiendo visto una sola cosa. Y Jujuy en febrero está en su mejor momento — es la única época en que la provincia está verde.
El carnaval tiene sus horarios: los desentierros son a la tarde, las invitaciones ocupan el día, pero hay mañanas enteras libres y días entre medio. Con esos huecos entra perfectamente otra provincia:
- Las Salinas Grandes y la Puna, que con el verano suelen quedar espejadas de agua y dan la foto que todo el mundo busca. Cómo es la Puna y cómo manejar la altura.
- Las Yungas, la selva de montaña del otro lado de los cerros, que en verano está en su punto más exuberante. Qué son las Yungas y cuántos días necesitás.
- El valle, a media hora de la capital: lagunas, cascadas y termas. Los Valles de Jujuy, lugar por lugar.
- La Quebrada completa, que en esos días la mayoría recorre apurada entre pueblo y pueblo. La Quebrada pueblo por pueblo.
Dicho de otro modo: el carnaval es el motivo del viaje, no el viaje entero. El que arma los días pensando en las dos cosas se vuelve habiendo conocido Jujuy, y no sólo habiendo estado en una fiesta.
¿Armamos los días alrededor del carnaval?
Somos una agencia de Jujuy, con guías locales y grupos chicos. Si venís para el carnaval y querés aprovechar los días libres para conocer el resto de la provincia, contanos qué fechas tenés y te armamos el recorrido.
Datos del desentierro, las chayadas y las señaladas tomados del trabajo "El carnaval en la Quebrada de Humahuaca: su potencial como atractivo turístico" (Palermo Business Review, 2015); los padrinazgos, del registro de patrimonio cultural inmaterial de la comparsa Los Caprichosos de Tilcara; los costos, de declaraciones públicas de comparsas de Humahuaca en 2026.