Cerros de colores en la Quebrada de Humahuaca

Quebrada · Jujuy

La Quebrada de Humahuaca, pueblo por pueblo

Ciento cincuenta kilómetros de camino entre cerros de colores, con una parada distinta cada media hora. Esto es lo que hay en cada una.

Escrito por el equipo de Wamani · Lectura de 7 minutos

La Quebrada es un corredor de piedra de unos 150 kilómetros que sube desde los valles templados hasta la puerta de la Puna, siguiendo el curso del Río Grande. La Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 2003, pero lo que la hace especial no es el título: es que en cada pueblo el paisaje cambia de color y la gente vive de una manera distinta.

La ruta que la recorre es la Ruta Nacional 9, y está asfaltada de punta a punta. Lo que sigue es el orden en que aparece si subís desde San Salvador de Jujuy, que es como la hacemos nosotros.

Purmamarca y el Cerro de los Siete Colores

Es la primera parada y la más conocida. El pueblo es chico —se camina entero en veinte minutos— y está construido alrededor de una plaza con una feria de artesanos y un cabildo de adobe.

El Cerro de los Siete Colores está pegado al pueblo, tan cerca que al caminar entre las casas aparece de golpe al final de cada calle. La hora importa más que el lugar: con el sol de mediodía se aplana y pierde los colores; con luz de la mañana temprano o del atardecer, se enciende.

Cerros de colores de la Quebrada de Humahuaca
La Quebrada cambia de color varias veces al día. No es una forma de decir: es literal.

Maimará y la Paleta del Pintor

Mucha gente pasa de largo y es un error. Maimará tiene enfrente un cerro que se llama la Paleta del Pintor, con franjas de colores más suaves que las de Purmamarca pero más extendidas.

Y tiene algo que no está en ninguna guía: el cementerio en la ladera, uno de los lugares más impresionantes de toda la Quebrada, sobre todo cerca del 1 de noviembre.

Las franjas de colores del cerro Paleta del Pintor, frente a Maimará
La Paleta del Pintor, enfrente de Maimará: las franjas se ven desde la ruta y cambian con la luz del día. Foto: Miguel (CC BY-SA 2.0).

Tilcara

Si la Quebrada tiene una capital, es Tilcara. Es el pueblo más grande, el que más movimiento tiene y donde vale la pena quedarse a dormir si vas a pasar más de un día.

Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca
Tilcara es el mejor lugar para hacer base si tenés más de un día.

Uquía y la Quebrada de las Señoritas

Uquía es un pueblo diminuto con una iglesia del siglo XVII donde están los ángeles arcabuceros, una serie de pinturas coloniales de ángeles vestidos de soldados españoles. No hay otra igual en el país.

Y detrás del pueblo está la Quebrada de las Señoritas, que es donde hacemos el trekking: un cañón de formaciones rojas y violetas por el que se camina entre paredes de roca, con casi nadie alrededor. Es la parte de la Quebrada que menos gente conoce y la que más sorprende.

Humahuaca

El pueblo que le da nombre a toda la Quebrada, y el más alto del recorrido. Calles empedradas, casas de adobe, el Monumento a los Héroes de la Independencia y una plaza donde siempre está pasando algo.

Es la parada natural para el almuerzo y el último punto con servicios antes de subir al Hornocal.

El Hornocal

A unos 25 kilómetros de Humahuaca, por un camino de ripio que trepa en zigzag, está la Serranía del Hornocal: una pared de montaña plegada en catorce colores, a más de 4.300 metros de altura.

Si tuviera que elegir un solo lugar de toda la Quebrada, elegiría este. No se parece a nada.

Dos cosas que conviene saber. La primera es que la luz de la tarde es la que lo enciende: antes de las tres de la tarde los colores se ven planos. La segunda es que, a esa altura, el frío y el viento son otra cosa: aunque abajo hayas estado en remera, arriba vas a necesitar campera.

Serranía del Hornocal, el cerro de los catorce colores
El Hornocal, a más de 4.300 metros. Se sube por la tarde, cuando el sol lo enciende.

Inca Cueva, lo más antiguo de toda la Quebrada

Siguiendo al norte de Humahuaca, pasando Iturbe, a unos 48 kilómetros del pueblo —cerca de una hora de camino, y unas tres horas y media desde San Salvador de Jujuy— se abre la quebrada de Inca Cueva. Desde la Ruta Nacional 9 se entra por el paraje de Esquinas Blancas y el último tramo se hace caminando por el cauce, entre paredones de roca colorada.

Lo que hay al final es un alero: una pared de piedra que forma techo, de unos cuarenta metros de largo. Y debajo de ese techo hay pinturas rupestres en blanco, rojo y negro: figuras geométricas, cazadores y, sobre todo, llamas.

Pasarela de madera que lleva al alero de Inca Cueva, en el norte de la Quebrada de Humahuaca
La pasarela de madera que lleva al alero. Se hizo justamente para que la gente no camine sobre el sitio arqueológico.

Por qué importa

Acá está el dato que le da sentido a todo el viaje hasta allá: el nombre engaña. Inca Cueva no tiene nada que ver con los incas, que llegaron a la Quebrada recién alrededor del 1470. Los fogones excavados en este alero se datan en más de 9.000 años, y hay pinturas a las que se les atribuyen cerca de diez mil.

Dicho de otra manera: cuando se encendió el primer fuego de esta cueva, faltaban todavía miles de años para que existieran los incas, los diaguitas o cualquiera de los pueblos que uno asocia con el norte. Es uno de los registros de ocupación humana más antiguos de todo el noroeste argentino, y está acá, a una hora de Humahuaca, casi sin visitantes.

Es también el lugar donde se entiende de golpe qué fue la Quebrada durante diez mil años: no un paisaje, sino un pasillo. El camino por el que la gente, las llamas y las ideas subieron y bajaron entre la Puna y los valles.

Si vas, tres cosas

¿Cuántos días necesito?

Según el tiempo que tengas

¿Cuándo conviene ir?

La Quebrada según la época

La altura, que nadie tiene en cuenta

Purmamarca está a unos 2.300 metros, Humahuaca a casi 3.000 y el Hornocal arriba de 4.300. Si llegaste ese mismo día desde el nivel del mar, el cuerpo lo va a sentir: dolor de cabeza, cansancio, falta de aire al caminar en subida.

No es grave y se pasa, pero conviene tomar mucha agua, comer liviano y no apurarse el primer día. El mate de coca ayuda y lo vas a encontrar en todos lados.

Lo que más se repite al volver

Que se pasa demasiado rápido. La Quebrada se puede hacer en un día y mucha gente lo hace así, pero el que vuelve una segunda vez casi siempre viene a quedarse. No es un lugar para mirar desde el auto: es un lugar para caminar y conversar, y eso necesita tiempo.

¿Querés recorrerla con nosotros?

Somos una agencia de Jujuy con guías locales. Conocemos a qué hora se ve mejor cada lugar, por dónde se camina sin cruzarse con nadie y dónde se come bien. Contanos qué días tenés y armamos el recorrido.

También te puede servir: la nota sobre las Yungas, la selva que empieza a pocas horas de estos mismos cerros.