Escrito por el equipo de Wamani · Lectura de 9 minutos
La respuesta corta
- Qué es. Una meseta de más de 3.500 metros que cubre el oeste y el norte de la provincia y sigue hasta Bolivia y Chile. Es el pedazo más grande de Jujuy y el que menos gente tiene.
- Dónde queda y por dónde se entra. Hay dos puertas: Purmamarca, subiendo la Cuesta de Lipán hacia las Salinas, o la Quebrada hasta Tres Cruces y Abra Pampa.
- Qué hay. Salinas Grandes, la Cuesta de Lipán, Susques, Casabindo, la Laguna de los Pozuelos, Yavi y La Quiaca.
- Cuántos días. Con un día entran Lipán y las Salinas al atardecer. Para la Puna del norte hacen falta tres o cuatro.
La Puna es la parte de Jujuy que menos se visita y la que más impresiona a los que se animan. No es un paisaje bonito: es un paisaje grande. Se ve a cuarenta kilómetros de distancia, el aire no tiene humedad que lo enturbie y el silencio es de los que zumban en los oídos.
También es la parte más exigente. Acá la altura no es un detalle del folleto, es la condición principal del viaje, y de eso hablamos sin vueltas más abajo.
Qué es la Puna y dónde empieza
La Puna es una meseta de altura que ocupa todo el oeste y el norte de Jujuy, arriba de los 3.500 metros, y que sigue para Bolivia y Chile. De los cuatro pedazos de la provincia —Valles, Quebrada, Yungas y Puna— es el más grande en kilómetros y el que menos habitantes tiene.
Para el que llega de visita hay dos puertas de entrada. Una es Purmamarca, subiendo por la Cuesta de Lipán hacia las Salinas. La otra es por la Quebrada hasta Tres Cruces y Abra Pampa, siguiendo la Ruta Nacional 9 hacia el norte.
Arriba no hay un árbol. Y cuando se te hace costumbre, volver a ver uno impresiona más que el salar.
La Cuesta de Lipán
Desde Purmamarca, la Ruta Nacional 52 trepa en zigzag por la Cuesta de Lipán: unos 17 kilómetros de curvas cerradas que terminan en el Abra de Potrerillos, a 4.170 metros. Está asfaltada de punta a punta y es, por lejos, uno de los caminos más espectaculares del país.
Dos cosas que conviene saber. La primera: se sube casi dos mil metros en menos de media hora, y ese salto es el que le pega a mucha gente. La segunda: es un camino de montaña con precipicio al costado, no una ruta de llanura, y en agosto de 2026 hubo un accidente fatal ahí. No es para apurar ni para manejar distraído.
Salinas Grandes
Del abra el camino baja y aparece, de golpe, una llanura blanca que no termina. Las Salinas Grandes son un salar de unos 212 km² a 3.450 metros, compartido entre Jujuy y Salta. Lo que uno pisa es una costra de sal de varios metros de espesor, quebrada en polígonos.
Adentro del salar están los Ojos del Salar —las piletas de salmuera turquesa abiertas para la extracción— y los piletones donde el agua se evapora. El salar no es un parque: es un lugar de trabajo, explotado por las comunidades de la zona, que son las que organizan los recorridos y cobran la entrada. Ir con guía de la comunidad no es un gesto simpático, es cómo funciona.
La hora cambia todo. Al mediodía el blanco encandila y la foto sale plana; al atardecer el salar se pone rosa y naranja y el frío empieza a bajar de golpe. Es el momento por el que vale la pena quedarse.
Susques y el camino a Chile
Siguiendo la 52 hacia el oeste está Susques, el último pueblo antes del Paso de Jama, que cruza a Chile. Tiene una iglesia de adobe con techo de paja y madera de cardón, de las más antiguas de la provincia, y es parada obligada de los camiones que hacen el paso.
Más allá quedan el Salar de Olaroz y el Salar de Cauchari, dos salares enormes sobre el camino al paso, y hacia el este la Laguna de Guayatayoc, que junto a Salinas Grandes forma una misma cuenca cerrada. Es la zona más seca y más despoblada de la provincia: se manejan cien kilómetros sin cruzar un pueblo.
Hacia el norte: Tres Cruces, Abra Pampa y Cochinoca
La otra Puna, la del norte, se entra por la Quebrada. Después de Humahuaca la ruta sigue subiendo y aparecen:
- Tres Cruces, donde termina la Quebrada y empieza la meseta de verdad.
- Abra Pampa, el pueblo más grande de la Puna jujeña y su centro de servicios. Le dicen "la Siberia argentina" por las heladas del invierno, y no es exagerado. Al lado tiene el cerro Huancar, un médano gigante por el que se baja haciendo sandboard.
- Cochinoca y Tusaquillas, caseríos de adobe con iglesias chiquitas y rebaños de llamas alrededor.
- Barrancas, donde hay petroglifos grabados en la roca hace más de mil años, de los conjuntos de arte rupestre más importantes del noroeste.
Casabindo y el Toreo de la Vincha
Casabindo es un pueblo de poquísimos habitantes a unos 3.400 metros, con una iglesia enorme y desproporcionada que le dicen "la Catedral de la Puna". Trescientos sesenta y cuatro días al año no pasa nada.
El día que pasa es el 15 de agosto, para la fiesta de la Virgen de la Asunción, cuando se hace el Toreo de la Vincha: la única corrida de toros que sobrevive en la Argentina, y la única que se puede ver sin incomodarse, porque al toro no se lo mata ni se lo lastima. Lo que hacen los toreros es intentar sacarle una vincha con monedas de plata que lleva atada entre los cuernos, para ofrendársela a la Virgen.
Viene de una historia de sublevación contra los españoles y se sigue haciendo desde entonces. Llegan sikuris de todos los pueblos de alrededor y el pueblo pasa de unas pocas decenas de habitantes a miles en un solo día. Si tu viaje cae cerca de esa fecha, cambiá el itinerario: no hay nada parecido en el país.
La Laguna de los Pozuelos
A unos 3.600 metros, entre Abra Pampa y Rinconada, está el Monumento Natural Laguna de los Pozuelos, un espejo de agua poco profundo protegido desde comienzos de los años ochenta y reconocido como sitio Ramsar y reserva de biosfera.
Lo que va a ver uno son los flamencos: las tres especies que hay en el país conviven acá —el flamenco austral, la parina grande y la parina chica—, y en los años buenos se juntan decenas de miles de ejemplares. Es uno de esos lugares donde el binocular cambia por completo el día.
Dicho honestamente: la laguna sube y baja mucho según las lluvias, y hay temporadas en que el agua se retira y los flamencos se corren lejos de la costa. Es naturaleza, no un acuario; preguntá cómo viene antes de hacerte tres horas de camino.
El extremo norte: La Quiaca, Yavi y Santa Catalina
Donde se termina el mapa están los pueblos más al norte del país:
- La Quiaca, a 3.442 metros, pegada a Villazón (Bolivia). Es el final de la Ruta Nacional 9, la que arranca en Buenos Aires: el cartel del final de la ruta es una foto que la gente viaja a sacarse.
- Yavi, a quince minutos de La Quiaca, el pueblo del Marqués de Tojo. Guarda la joya escondida de toda la Puna, que contamos en el párrafo que sigue.
- Santa Catalina, la localidad más septentrional de la Argentina, y El Angosto, todavía más allá.
- Rinconada, Mina Pirquitas y Cusi Cusi, con el llamado Valle de la Luna jujeño, y las Lagunas de Vilama, que son de los rincones más remotos y menos visitados del país.
La iglesia de Yavi
Desde afuera es una capilla de adobe sin ninguna gracia particular. Adentro tiene retablos de madera tallada cubiertos con láminas de oro, al estilo del barroco del Alto Perú, y un detalle que no tiene ninguna otra iglesia del país: en lugar de vidrios, las ventanas son láminas de piedra ónix translúcida de cuatro o cinco centímetros de espesor.
La piedra deja pasar la luz filtrada y tiñe todo el interior de un color ámbar que no se parece a nada. Es Monumento Histórico Nacional desde 1941 y está en un pueblo de un par de cientos de habitantes al que casi nadie llega.
La altura: lo que hay que saber de verdad
Esta es la parte importante de la nota, y la que más gente ignora hasta que es tarde.
Cómo no arruinarte el viaje
- Subí escalonado. Si llegás en avión a Perico, no subas a la Puna el mismo día. Dormir una noche en el valle a 1.200 metros y otra en la Quebrada a 2.400 cambia por completo cómo te cae el salar.
- Tomá agua todo el tiempo. El aire está tan seco que te deshidratás sin darte cuenta, y la deshidratación es la mitad del dolor de cabeza.
- Comé liviano y poco. La digestión pesada arriba es lo peor que te puede pasar.
- Nada de alcohol el primer día. Ni el vinito del almuerzo.
- Coca o mate de coca. Se usa hace siglos y ayuda de verdad. Es legal y normal en Jujuy.
- Andá despacio. Caminar rápido o correr arriba de 4.000 metros es lo que descompone al que se creía entrenado.
Si aparece dolor de cabeza fuerte, vómitos o falta de aire estando quieto, la respuesta no es aguantar: es bajar. Nuestros guías tienen formación en primeros auxilios en zonas agrestes (WFR) y llevan oxígeno, pero lo que de verdad resuelve el apunamiento es perder altura.
¿Cuántos días necesito?
Lo que entra según el tiempo que tengas
| 1 día · Lipán y Salinas Grandes al atardecer | 10 hs |
| 2 días · sumando Susques o Tres Cruces | con noche arriba |
| 3 a 4 días · la Puna del norte: Pozuelos, Yavi, La Quiaca | lo recomendado |
Nuestra recomendación: si tenés un solo día, que sea el de las Salinas al atardecer. Si tenés tres o más y te gusta lo remoto, la Puna del norte es el viaje más distinto que podés hacer en la Argentina.
¿Cuándo conviene ir?
La Puna a lo largo del año
- Abril a noviembre (temporada seca). La mejor época. Cielo limpio, caminos firmes y visibilidad infinita. Las noches son heladas: en junio y julio, bastante bajo cero.
- Diciembre a marzo (lluvias de verano). Los días son más templados y, con suerte, el salar queda espejado, que es la postal más buscada. Pero llueve de tarde, puede granizar y los caminos de ripio del norte se complican.
- Agosto. Mención aparte por Casabindo el 15, y porque es el mes de más viento y polvo.
Dato que sorprende a todos: en la Puna, la diferencia de temperatura entre el sol y la sombra, o entre el mediodía y la noche, puede ser de más de veinticinco grados el mismo día.
Qué llevar
- Anteojos de sol de verdad. El reflejo del salar blanco es agresivo y puede dejarte los ojos irritados por días.
- Protector solar factor alto y labial con protección. A 3.500 metros la radiación es muchísimo más fuerte que al nivel del mar.
- Ropa en capas y abrigo de verdad, aunque salgas con treinta grados de la ciudad. Campera, gorro y guantes para el atardecer.
- Gorra o sombrero y pañuelo para el viento.
- Mucha agua. Más de la que pensás, otra vez.
- Crema de manos. Parece una pavada hasta que se te parte la piel.
- Efectivo. Arriba la señal va y viene y hay lugares donde no entran las tarjetas.
Una última cosa, sobre el vacío
Mucha gente vuelve de la Puna diciendo que "no hay nada". Y es cierto, si uno mide en atracciones por kilómetro.
Pero ese vacío es exactamente el punto. No hay muchos lugares en el mundo donde uno pueda pararse y no ver, en los 360 grados, un solo signo de que exista otra persona. La Quebrada te deslumbra, las Yungas te envuelven; la Puna te deja callado un rato largo. De todo lo que tiene Jujuy, es lo que más le cuesta a la gente contar cuando vuelve.
¿Querés subir a la Puna con nosotros?
Subimos con guías con formación en primeros auxilios en zonas agrestes, oxígeno a bordo y grupos chicos, y los recorridos en el salar los hacemos con las comunidades del lugar. Contanos qué días tenés y desde dónde salís, y lo armamos.
También te puede servir: la Quebrada de Humahuaca pueblo por pueblo, que es el camino por el que se sube, y los Valles de Jujuy, que es donde conviene dormir la primera noche antes de ganar altura.